Reseña: Blind Guardian 'The God Machine'

Reseña: Blind Guardian 'The God Machine'

Siendo poco más que un niño, hace muchos, muchos años, leí “El señor de los Anillos”. Debo decir que el libro me gustó a medias, porque por momentos se me hacía demasiado “espeso” y mi jovencísimo cerebro no tenía muchas ganas de asimilar una historia tan larga. Aún no estaba preparado para semejante epopeya pero, no falto de valentía, decidí abrir las páginas de “El Silmarillion” pocos años después. Creo que no me enteré de nada. Eso cambió con los años y, aunque nunca fui asiduo de la literatura fantástica, los conceptos y lo que presentaban éste y otros mundos, fueron mucho más fáciles de digerir para mí con el tiempo. Pero eso no pasó antes de que cayera en mis manos “Nightfall in Middle-Earth”, el primer disco que escuché de Blind Guardian a finales de los ´90. “Está basado en “El señor de los Anillos” me dijeron. Con lo poco que asimilé del libro y aún por estrenar las películas, no veía nada de esa obra en el álbum, aunque sí del imaginario de Tolkien pero claro, mi memoria casi había olvidado por completo “El Silmarillion”, ya que fue incapaz de retener tantos nombres y conceptos. Tengo que decir que “Nightfall in Middle-Earth” me encantó y eso que mis gustos no andaban ni remotamente cerca del speed metal o el power metal o donde fuera que encasillaran a los alemanes. En aquella época, mi eclecticismo musical empezaba a hacerse patente, pero viraba a sonoridades más duras y oscuras u otros caminos menos vinculados al heavy metal tradicional. Sin embargo, Blind Guardian, de quienes me sonaba mucho el nombre y había visto las portadas de sus discos anteriores, no me sonaban tan clásicos como esperaba, no como el resto de bandas de power metal que había escuchado hasta el momento y la velocidad y contundencia que en mi imaginación siempre había pensado que tenían, estaba ahí con creces, pero lo que nunca esperé es que la voz (y los coros) sonaran así.

Aunque hay bandas clásicas de power metal (y speed metal) que me gustaban y aún me gustan a día de hoy -nombres “grandes” principalmente- el resto no son de mi agrado y, en algunos casos, llegan a producirme sonrojo. Y creedme, escuché mucho del estilo durante una época y en muchos festivales vi a muchísimos grupos de esos géneros. Pero por suerte, también vi a Blind Guardian en varias ocasiones. Aún a día de hoy suelo acudir a sus bolos, como en su última actuación por aquí hasta la fecha de escribir esta reseña, en el Rock Imperium del 2023. ¡Qué conciertazo se marcaron! Y es que, hay algo especial en la banda de Hansi Kürsch y cía. Para empezar, su voz es marcadamente distinta a la del resto de bandas de la misma índole, siendo mucho más agresiva en la mayoría de ocasiones y especialmente carismática. De hecho, el sonido de los teutones siempre me ha parecido tremendamente personal, por la voz como decía y por las guitarras de André Olbrich y Marcus Siepen que, junto a Kürsch, son los miembros fundadores del grupo. Además de su reconocible personalidad, siempre me han parecido bastante duros en general, a pesar de estar englobados dentro de un género que no me parece tan contundente (siempre desde mi punto de vista personal). Y, por si fuera poco, la retahíla de clásicos que tienen es incuestionable. Dentro de su ya extensa discografía hay auténticas obras maestras y un arsenal de hits que nunca defraudan en directo, pero para mi coranzocito, “Nightfall in Middle-Earth” y el tremendísimo “Imaginations from the other side”, tienen un lugar especial. Así, tras unos cuantos años en los que no habían editado material que llamara mi atención, salió a la luz “The God Machine” y debo reconocer que tenía algo de miedo al enfrentarme a él, porque no quería que mis altas expectativas debido a los comentarios que me llegaban acerca de este nuevo trabajo, se vinieran abajo tras las primeras escuchas.

Con mucha satisfacción os digo que no solo no me sentí desilusionado, sino que tras darle al play, flipé con cada canción que iba sonando. Empezar con “Deliver us from evil” es un subidón que no esperaba. Es oscura y directa, con doble bombo y las características guitarras cortantes y esa voz agresiva pero melódica a la que antes hice referencia. Y, en contraste, tenemos el estribillo, más luminoso y épico, además de sonar ciertamente cinematográfico con el apoyo de los coros, especialmente al final del tema. No contentos con el trallazo inicial, “Damnation” también suena cañera y agresiva después de su inquietante comienzo. El estribillo por otra parte, baja el ritmo y suena dramático e intenso. Las guitarras siempre mantienen un aire tenso, como de amenaza inminente y están espléndidas durante los solos (ocurría en “Deliver us from evil” y ocurrirá durante todo el disco), acompañadas de constantes cambios de ritmo.

Antes de escuchar el álbum ya me habían advertido de que era una vuelta al sonido más duro de sus trabajos “clásicos” y que me iba a gustar, pero no esperaba esto para nada. A pesar de la caña, también saben ponerse atmosféricos y melódicos, como ocurre en “Secrets of the American Gods”. Un auténtico temazo que gana tras cada escucha, sonando majestuoso e increíblemente agradable a mis oídos. Pero como los germanos parece que han vuelto algo cabreados, “Violent shadows” retoma la agresividad y, en algunos momentos, me acuerdo de Slayer. El bueno de Hansi Kürsch casi roza los guturales en algún pasaje del tema y qué queréis que os diga, el estribillo me parece la hostia. No sé si esta canción la tocarán en directo, pero me parecería un acierto porque creo que podría funcionar genial.

Hay momentos electrónicos al inicio de “Life beyond the spheres” que no sé cómo habrían sentado a los fans hace 25 años. De todos modos, es algo testimonial y el tema suena poderoso, con su medio tiempo y el ritmo de timbales de Frederik Emhke en la batería, quien también hace un trabajo bestial en todo el disco. Como bestial es el final del corte, apoteósico y oscuro, coros incluidos. Y esa oscuridad se mantiene en el lento inicio de “Architects of doom”, canción que va creciendo y acelerándose, sonando más a power metal clásico, pero destacando que el estribillo es de los más calmados de “The God Machine”. Ni que decir tiene que Olbrich y Siepen están soberbios con sus solos y arreglos.

Acercándonos al final tenemos lo que podríamos denominar la ¿balada? “Let it be no more” es el tema más tranquilo, el que tiene el solo más contenido y el estribillo a coro más triste. Y como ocurría anteriormente, tras un tema calmado, viene otra buena dosis de “metal in your face” con “Blood of the Elves”, otro de los cortes rápidos, con una intensísima batería y un estribillo marca de la casa. Para cerrar suena “Destiny”, un tema que me suena ligeramente distinto en arreglos y estructura al resto del álbum, pero que funciona genial. Fluctuante en intensidad y recursos y a pesar de ser melódico, es perfecto como despedida, no exenta de cierto toque apocalíptico.

“The God Machine” es la vuelta al sonido que más gustaba a los fans de una banda legendaria. Porque eso son Blind Guardian, una auténtica leyenda del metal mundial, una institución en esto de llevar la literatura fantástica y la épica por bandera, sin caer en artificios e imagen impostada. Ellos son así desde siempre y han sabido hacerlo tan bien, que están en lo más alto en su género, sonando únicos e inimitables. “The God Machine” reafirma todo lo que digo y sus recientes directos en los festivales del pasado verano, evidencian un estado de forma óptimo para disfrutar de unos conciertos en los que vamos a gozar de épica, melodías y caña como pocas veces podemos hacer.

PD: ojo a la portada, con gama de colores inusual en ellos y referencia a los fans de cierto anime.

ESPERADA GIRA EN SALAS DE BLIND GUARDIAN EN OCTUBRE DE 2023

26 de octubre 2023
Razzmatazz 1 (Barcelona)
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27 de octubre 2023
Live Las Ventas (Madrid)
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28 de octubre 2023
Totem (Villava, Pamplona)
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