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Reseña: Soilwork 'Övergivenheten'

Reseña: Soilwork 'Övergivenheten'

Este pasado 2022, por falta de tiempo entre otras cosas, he dejado pasar muchos discos por alto que no sólo son brutales, sino que habrían estado perfectamente en mi lista de mejores trabajos del año. Poco a poco le voy poniendo remedio, pero en el caso particular de “Övergivenheten”, me da mucha rabia no haberle prestado la atención necesaria cuando debía, porque sabía que era un gran trabajo, pero no me imaginaba cuánto. Y es que debo reconocer que no escuchaba nada de Soilwork desde hacía mucho tiempo, hasta su anterior “Verkligheten”, que me sorprendió tan gratamente que se coló entre mis preferidos de 2019, lo tuve en rotación durante muchos meses y, además, me reconcilió con la banda sueca que sonaba, a mi entender, distinta a lo que recordaba.

Lejano queda ya aquel 2002 en el que me compré el “Natural Born Chaos”. En aquellas fechas, el “melo-death” era uno de los estilos que más escuchaba y que estaba más en auge, y en mi imaginario de un “big four” (que ya comenté en la reseña clásica del “Damage Done” de Dark Tranquillity), Soilwork entraban de pleno con un disco que sonaba distinto a las otras bandas punteras de dicho sonido, siendo más frescos y modernos y arriesgando más que sus compañeros de género. Sin embargo, poco a poco me fui distanciando de su propuesta, ya que no conecté con “Figure Number Five” , a pesar de contener temazos como la famosa “Rejection Role”, con su divertido videoclip en el que se “peleaban” con In Flames (los de Fridén y cía. hicieron lo propio con “Trigger”). “Stabbing the Drama” me acabó de alejar de ellos a pesar de incluir también grandes canciones y de la entrada de mi querido Dirk Verbeuren, uno de mis baterías favoritos, que además posteriormente se trajo a Sylvain Coudret a las guitarras; ambos provenían de mis idolatrados Scarve, grupo extinto que si no conocéis, os aconsejo fervientemente.

Tras mi desconexión de lo que Soilwork planteaban disco tras disco, debo reconocer que les perdí las pista por completo, obviando lo que editaron posteriormente, seguramente de manera injusta ya que según me consta, continuaron facturando buenos trabajos, pero lo curioso de mi nuevo acercamiento a los suecos fue el cómo. Y es que hace unos años leí la noticia de que Dirk abandonaba su puesto tras los parches para marcharse a Megadeth. Decisión lógica en lo profesional, aunque siempre pensé que en la banda de Mustaine no lograría desplegar todo el arsenal que atesora cuando se sienta tras su kit. La entrada de un jovencísimo y casi desconocido para mí, Bastian Thuusgard, llamó mi atención y me propuse escuchar lo nuevo que editaran con detenimiento. Y ya lo dije antes, “Verkligheten”, me flipó. Daba igual quién se ocupara de las baquetas, la cuestión es que el sonido que los de Helsingorg presentaban en este trabajo me pareció increíble, divertido, dinámico y muy distinto al recuerdo que tenía en mi cabeza. Con ciertos toques western y muchos elementos que parecían prestados de “The Night Flight Orchestra”, como ese sonido a veces AOR, otras veces pseudo-discotequero retro ochentero, pero con la velocidad y la esencia intactas y Björn “Speed” Strid completamente desatado, el álbum me enganchó y pensé que tras más de 20 años de carrera, Soilwork habían editado su mejor disco. O quizá no, porque “Övergivenheten” estaba por llegar...

El doceavo trabajo de los suecos, editado el pasado 19 de agosto de 2022 por Nuclear Blast, ha tenido tal impacto en mí tras escucharlo al detalle, que diría, ahora sí, que es su mejor álbum. Y es curioso que piense esto, pero es un caso parecido al de Evergrey, que siendo bandas tan veteranas, han encontrado un sonido de manera tardía que llega -y mucho- al oyente. Y quizá el secreto sea más simple de lo que cabría imaginar, ya que reside simplemente, en grandes melodías combinadas con la esencia inicial del grupo. Porque los elementos que describía de “Verkligheten” y que me llevaron a reconciliarme con Björn Strid y sus compañeros siguen ahí, pero en “Övergivenheten” los llevan más allá, sin ningún tipo de complejo. Puede que esto estuviera presente en discos anteriores, lo desconozco al no haberlos escuchado, pero éste último os adelanto que es uno de los trabajos que más he disfrutado en bastante tiempo. Es divertido, pero rápido cuando tiene que serlo; epiquísimo y con algunos de los estribillos con más gancho de toda la carrera de la banda. Vamos, que a pesar de durar más de una hora (algo arriesgado en estos tiempos en los que todo el mundo quiere inmediatez, aunque no es la primera vez que lo hacen) se te pasa volando y casi todo el tiempo estás moviendo la cabeza al ritmo de la música, con una sonrisa de buen rollo y en muchos momentos con los vellos de punta.

No es de extrañar que destilando tanta calidad, hayan realizado 4 videoclips. La inicial “Övergivenheten” es un temazo de los que marcan época. Sonando un banjo en su intro y con cierto aire cinematográfico, tiene una melodía brutal nada más entrar la caña. Con semejante temarral, los suecos consiguen la atención del oyente, que automáticamente quiere más de esto. Y lo consiguen con el siguiente corte, que también tiene vídeo, “Nous sommes la guerre”. Bajan el pistón, para ir a un groove más rockero, con influencias de los 70 en la estrofa y los 80 en los teclados, un estribillo muy coreable y melódico y un solo super técnico. La línea que los separa de The Night Flight Orchestra se hace más fina en este corte. Y otro de los singles con videoclip es “Valleys of Gloam”, también en la línea rockera, pegadiza y casi bailable.

Pero Soilwork no se olvidan de la velocidad y la tralla y temas como “Electric Again”, “Is it in your darkness” o “Vultures” dan buena cuenta de ello. El primero comienza con un blast beat brutal y una voz agresiva que recuerda más a los comienzos de su carrera, inicios que rememoran también en el segundo de los cortes al que hago referencia, de nuevo con una sección rítmica de batería y guitarras rapidísimas, pero en ambos casos con estribillos melódicos marca de la casa; mientras, en “Vultures” hay un aura más oscura y el “chorus” que Björn canta a pleno pulmón es más melancólico, además, el final es más calmado, con protagonismo de las guitarras y los teclados. Esta calma da lugar al primero de los dos pasajes instrumentales, “Morgongava/Stormfagel”, cuya bella melodía recuerda a The Carpenters (¿homenaje?). La otra instrumental, “The Everlasting Flame” sirve casi de “outro” al cuarto de los temas con vídeo que no había mencionado, “Dreams of Nowhere”, canción donde hay ciertas reminiscencias de black metal inicalmente, para luego mutar y combinar con mucha facilidad melodías discotequeras de los 80, hard rock y death metal. Los suecos se mueven como pez en el agua con estas variaciones y se hacen de lo más disfrutables.

Aunque el disco destila diversión, “Death, I hear you calling” pone la nota triste. No me malentendáis, es una pedazo de canción rockera cuyo riff te engancha desde el principio, pero la letra parecía premonitoria, por desgracia. Música compuesta y letra escrita por el recientemente fallecido David Andersson, guitarrista y compositor de gran parte del material reciente de Soilwork y también de The Night Flight Orchestra; su pérdida ha dolido, por su juventud y su talento.

Los teclados de Sven Karlsson, el miembro más veterano junto a Strid, dan inicio al corte más elaborado probablemente: “This Goddess Universe”. Blast beats, arreglos orquestales clásicos, cadencias muy curiosas en la estrofa y Björn absolutamente apoteósico con las voces. En un disco repleto de grandes canciones, esta destaca no sólo por la calidad, como el resto, sino por su originalidad en la composición, como por ejemplo en esa parte casi al final, donde los teclados y la calma toman de nuevo protagonismo pero el doble bombo no para. Y es que el trabajo rítmico de Bastian Thuusgard tiene unos cuantos momentos brillantes a lo largo de todo el álbum, como ocurre también en la técnica “Golgata”, donde batería y guitarras demuestran mucha pericia. Pero Soilwork saben equilibrar muy bien momentos rápidos y técnicos con otro más sencillos y efectivos, siendo “Harvest Spine” el ejemplo perfecto de eficiencia para crear un temazo sin necesidad de mucha complejidad. Aunque para complejo el título más largo, del tema más largo del disco, que además cierra el trabajo: “On The Wings of a Goddess Through Flaming Sheets of Rain”. Con aires retro en los teclados iniciales, casi sci-fi, se torna en una tormenta de caña y ramalazos progresivos, cerrando de manera impecable un álbum prácticamente perfecto.

Como dije al principio, “Övergivenheten” es un trabajazo tremendo, probablemente el mejor de la carrera de Soilwork. Es complejo y técnico cuando tiene que serlo, rápido y melódico pero también con grooves y épica por un tubo. Es uno de esos discos que te genera buen rollo automáticamente y que no se hace aburrido en ningún momento. De los que da ganas de escuchar todos sus temazos en directo y ver cómo se las gasta en las tablas una banda veterana que sin duda, ha rejuvenecido su sonido mirando al pasado, para coger influencias que hacen más variada y divertida, si cabe, su propuesta. Estoy deseando ver a Björn Strid y los suyos en directo presentando estas canciones, porque “Övergivenheten” tiene que funcionar como un tiro en directo y, por suerte, pronto lo comprobaremos.

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