Devin Townsend - El Alien que vino de Canadá

Devin Townsend - El Alien que vino de Canadá

¿Cómo empezar a hablar de la colosal discografía de Devin Townsend? ¿Cómo aproximarse a su interminable lista de proyectos, álbumes, colaboraciones y locuras varias que ha editado este genio? Es una tarea mastodóntica, por no decir que es totalmente imposible hablar de él sin dejarse muchas cosas en el tintero, sin extenderse mucho, muchísimo. Y esa no es la intención, vamos a tratar de centrarnos en lo más destacable -que no es poco- y que después de leer esto os den ganas de escuchar cualquiera de sus múltiples trabajos/proyectos y lo disfrutéis a tope, que es lo que llevo haciendo yo desde hace 25 años aproximadamente, cuando tuve mi primer contacto con este “alien” de Vancouver.

25 años, son muchos años. No teníamos internet, así que la mejor manera de mantenerse informado y conocer -casi- todo lo referente al mundo de la música era comprarse revistas. Y hubo un tiempo en el que regalaban cd´s recopilatorios con temas de distintos artistas. “Killing cuts” era el nombre que Metal Hammer daba al suyo y ahí estaba “Underneath the waves”, perteneciente a “City”, segundo disco de Strapping Young Lad. Abrumado es decir poco. Así es como me sentí. Recuerdo decirle a un colega de la época: “¡eh tío, tienes que escuchar esto, es brutal!” y éste decirme que lo quitase porque era demasiado. Y recuerdo que me sentó mal y pensé que no tenía ni puta idea. No había una mejor canción en ese momento para meterse en el mundo de Strapping. Velocidad, contundencia, una rabia casi histérica, toques industriales... todo lo que ofrecía ese corte me encantaba, así que tan pronto como pude fui a mi tienda de discos habitual y me compré el “Heavy as a heavy really thing” (no tenían el “City”). La locura de “S.Y.L.” o “In the rainy season” con su mala hostia desquiciada, pero con sus estribillos majestuosos, me encantaba, así como los ambientes industriales, casi de otro mundo, de “The Filler – Sweet City Jesus”. Sólo me bastó escuchar este disco para entender que SYL giraba en torno al humor, a la locura, a la histeria, al odio, a la agresividad y al desquicie; en definitiva, a todo lo que le apeteciera a Devin. Ni que decir tiene que cuando adquirí “City”, todo me quedó aún más claro. Este disco es, sin discusión, uno de los mejores de la historia del metal extremo (y del metal en general), aparte de ser un clásico absoluto. Destacar temas sobre otros es tontería, ya que todos son imprescindibles. Además, aquí es donde la formación clásica de la banda se encuentra, a saber: Devin a las voces, guitarras y samples, Jed Simon a la guitarra, Byron Stroud al bajo y ni más ni menos que Gene Hoglan a la batería, quien participaría con el sr. Townsend en otros proyectos, aunque ya hablaremos de ellos...

Tras esto fui adquiriendo todo lo que Century Media editó de Strapping Young Lad. “SYL” con temas como “Relentless” o una de mis favoritas: “Aftermath”; “Alien” del que es imposible no destacar “Love” con su videoclip a lo Evil Dead; y por supuesto “The New Black”, quizá el disco menos Strapping, por ser el más técnico y el que más se acercaba a proyectos venideros, pero que también contiene clásicos atemporales como la imposible “Almost Again”. Podría estar hablando horas y horas y destacar muchísimas cosas más, pero en 2007 Devin decidió poner punto y final al grupo. Durante mucho tiempo no volvió a tocar nada de este su proyecto más extremo, incluso llegando a decir que no quería recordar nada de esa época. Sin entrar en detalles, aunque es sabido por cualquier fan del canadiense, sus problemas psicológicos y el tomar ciertas sustancias no le traían buenos recuerdos. Afortunadamente eso quedó atrás y ahora -desde hace tiempo-, Devin es una persona mucho más tranquila, reconciliada con su pasado y que por fin vuelve a meter temas de Strapping en su set (depende del tipo de set que toque, claro).

A la par que me compraba todo lo que Century Media le editaba, descubrí que sacaba discos en solitario. “Infinity” llegó a mis manos nada más salir a través de Inside Out. “Christeen” me flipaba, para que voy a decir otra cosa. En “Infinity” había humor y buenas melodías, igual que en “Ocean Machine: Biomech” con temazos como “Life” (¡qué buen rollo de canción!); sin embargo, “Physicist” era más agresivo -no en vano en éste estaba la formación de Strapping-, aunque igualmente épico. En palabras del propio Devin, era un disco de pop/speed metal. Sólo por la archiconocida “Kingdom” ya merece la pena. Pero si hay un trabajo que cambió todo para mí en relación al músico de Vancouver fue “Terria”.

Recuerdo el día en que me lo compré y cómo me llamó la atención lo que contenía. Temas, en general, más calmados y personales, Gene Hoglan bajando los caballos pero demostrando su maestría, un claro carácter progresivo en las canciones y samples de sonidos de naturaleza que hacían del ambiente del disco una delicia. A día de hoy sigue siendo de mis favoritos de toda su colosal discografía. Y también me parece que fue el inicio de lo que Devin Townsend nos iría mostrando a lo largo de las siguientes dos décadas de actividad avasalladora. Desde mi punto de vista, fue como si se quitara las ataduras para poder componer lo que quisiera, aunque era lo que siempre había hecho, pero ahora quedaba mucho más claro.

Me salto el loco “Devlab” y el ambiental “The Hummer”, para ir directamente a “Accelarated Evolution” y “Synchestra”, sus dos únicos trabajos como “The Devin Townsend Band”. Es en esta época donde Devin encuentra a su “banda”, quienes le acompañarían hasta prácticamente antes de la pandemia. Muchos discos editados y directos realizados con Dave Young en guitarras y teclados, Brian Waddell al bajo, Ryan van Poederooyen a la batería y, en su última época, Mike St. Jean a los teclados; y “Accelerated Evolution” era una manera increíble de empezar con ellos. Un disco dinámico donde lo que más llama la atención es que Devin empieza a demostrar sin tapujos su alucinante poderío vocal en canciones como “Storm” donde pasa de voces rasgadas a partes casi operísticas con una facilidad insultante. En el álbum, que tiene una producción soberbia, también encontramos letras muy personales con referencias directas a su relación de pareja, y clásicos como “Deadhead”, cuya presentación en directo ha sido “reaccionada” por muchos youtubers. De hecho hay mil vídeos de reacciones en youtube a temas de Devin Townsend, ya sea a su música o a su voz, donde mucha gente acaba emocionada o directamente llorando, ya que el impacto que producen algunos de sus temas es muy grande. En cuanto a “Synchestra”, es algo diferente a su predecesor, ya que tiene un ambiente más optimista y divertido, notable en “Vampira”. Además, está la colaboración con Steve Vai, que participa con un solo increíble, tras muchísimos años después de “Sex and Religion”.

A partir de aquí la creatividad de Devin se desboca (si no lo estaba ya). Edita -con su nombre a secas- “Ziltoid the Omniscient”, personaje con marioneta propia, cosa que no es de extrañar dada la pasión del canadiense por los títeres y su “Band” se transforma en “Project”. Llega a lanzar hasta 3 trabajos en períodos de un año y empieza a ser muy difícil seguir el ritmo de todo lo que edita. “Ki” inaugura esta etapa y tengo que decir que no es un disco con el que llegase a conectar, ya que se me hace algo monótono. Sin embargo, ese mismo año lanza “Addicted”, larga duración que marca un punto de inflexión en su carrera al hacerle llegar a más público. Desde mi punto de vista, a pesar de haber editado tantísimo material de calidad, Devin Townsend no era lo suficientemente conocido y, este álbum, si bien no lo convierte en una super estrella, hace que mucha gente no tan friki (como hasta ahora éramos sus fans) lo conozca y se acerquen a su música y empiecen a admirar lo que es capaz de crear. Además es su primera (y muy celebrada) colaboración con Anneke van Giersbergen. Imaginad que supuso esto para mí, siendo The Gathering mi banda favorita de todos los tiempos. Mis dos vocalistas favoritos juntos y de qué manera, vaya discazo es “Addicted”. Temas festivos como “Bend it like Bender”, la epiquísima “Supercrush”, la regrabada con la voz de Anneke “Hyperdrive”... una colección de temazos absolutos y, sin duda, uno de los mejores trabajos de toda su discografía.

Los siguientes en ver la luz fueron “Deconstruction” y “Ghost”, dos caras de la misma moneda. Uno más agresivo y grandioso, con esos arreglos tan típicos de Devin que a veces recuerdan a bandas sonoras de Danny Elfman (no en vano siempre ha dicho que las bandas sonoras de películas han sido una gran influencia para él); y otro de corte totalmente ambiental, acústico y etéreo. Pero no habría que esperar mucho para otro plato fuerte como es “Epicloud”. De nuevo con Anneke colaborando, el de Vancouver toma elementos de “Addicted”, de otros momentos de su discografía anterior, recupera el humor y sobre todo nos da una muestra de lo que adjetivos con majestuosidad o epicidad significan en el mundo de la música. El inicio del álbum es maravilloso, seguido por el mejor videoclip de la historia, como es “Lucky animals”. Y qué decir de la regrabación de “Kingdom” y la maravillosa “Grace”, cortes que no pueden hacer más honor al título del disco.

La trayectoria de estudio de “The Devin Townsend Project” terminó con “Transcendance”, tras haber lanzado “Skyblue” y “Ziltoid: Dark Matters”. “Transcendance” es otro de sus trabajos que calificaría de imprescindible, grandioso en arreglos y producción, y emocionante en contenido. Escuchar los gigantescos coros del estribillo de “Stormbending” no hace más que atestiguar que Devin Townsend puede que sea humano, pero su mente es de otro planeta. Imposible que no se os pongan los vellos de punta. Y aunque pusiera fin a “DT Project”, no puso fin al camino musical que había iniciado. Retomando como nombre “Devin Townsend” a secas y tras dejar de tocar con los que habían sido sus músicos habituales durante los últimos tiempos, lanza “Empath”, aproximadamente un año antes de la pandemia. Otra obra maestra, qué os voy a decir, con Morgan Agren, Samus Paulicelli y Anup Sastry a la batería, tras haber trabajado con los mencionados Gene Hoglan, RVP y otro genio que habíamos pasado por alto (y de mis baterías favoritos), Dirk Verbeuren. Estas bestias de los parches son sólo una muestra de la gente que ha tocado con Devin, junto a otros que no pudieron materializar su colaboración como Krimh Lechner, debido a la pandemia.

Me dijo mil cosas. No menciono los dvd´s/bluray´s que ha editado, que no son pocos precisamente. Todo el material adicional que solía acompañar especialmente las ediciones de Inside Out, con curiosidades de las grabaciones de estudio por ejemplo. Me dejo “Casualties of cool” con la bella voz de Che Aimee Dorval, u otros proyectos locos de sus inicios. Su labor como productor de bandas como Soilwork o Lamb of god. Sus interesantísimas entrevistas de las que hay mil en youtube en las que se puede ver su evolución a nivel personal, siendo ahora una persona calmada, amistosa y sumamente inteligente. Los directos que hizo en la pandemia para recaudar fondos para hospitales, que fueron imperdibles: él en su casa, en pijama, tocando y cantando clásicos de todas sus épocas mientras manejaba las cámaras con un mando de XBox. Y no comento que he tenido la suerte de verlo en directo y disfrutar de su grandeza y sentido del humor, aunque me perdí el ya mítico concierto que hizo en el “Be prog”, con esos 15 minutos de entretenimiento iniciales debido a problemas técnicos (lo podéis ver en youtube).

Lo dije al principio, iba a ser una tarea imposible resumir todo sin dejarme muchas cosas. Porque Devin Townsend es de los pocos músicos a los que muchos nos atrevemos a llamar “genio” sin rubor alguno. Su inmensa discografía y su personalidad, única en el “mundillo”, no hacen más que darnos la razón. Es un ser humano nacido en Canadá, pero con un cerebro de otro mundo. Un alienígena privilegiado que nos deleita sin cesar con su música, abrumadora y majestuosa en ocasiones, histérica y rabiosa en otras; serena y tranquilizadora cuando es necesario, y divertida y festiva cuando quiere hacernos sonreír. Así es este “Alien” venido de Canadá, un músico de inventiva inagotable, de una genialidad fuera de lo común y, probablemente, uno de los frontman más divertidos y carismáticos que tendréis la ocasión de ver en un escenario.

DEVIN TOWNSEND VUELVE A LA CARGA CON LIGHTWORK

Jueves 16 de marzo 2023
Sala Razzmatazz 1 (Barcelona)
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Viernes 17 de marzo 2023
Sala La Riviera (Madrid)
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