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Reseña: Ulcerate 'Stare Into Death and Be Still'

Reseña: Ulcerate 'Stare Into Death and Be Still'

Admito no ser un gran experto en la escena metalera de Nueva Zelanda. Además, creo que para las bandas de allí, debe ser difícil darse a conocer al público europeo, especialmente cuando hablamos de cosas extremas o underground y que girar por el viejo continente, es casi una utopía. Y es injusto, tanto para nosotros como para ellos, que la inmensa distancia que nos separa sea un impedimento para vernos las caras en directo, sobre todo en casos como el del grupo que nos ocupa.

A menudo comparados con gente como Gorguts o Deathspell Omega, habiendo leído definiciones sobre ellos como “son un cruce entre Morbid Angel y Neurosis”, Ulcerate no son unos recién llegados. Este 2022 cumplen la friolera de 20 años practicando un death metal técnico que se cruza con otros estilos, dando como resultado una aberrante y caótica muralla de sonido, que con los años se ha visto cada vez más refinada, siendo ampliamente alabada a nivel mundial por su extrema calidad. Y resulta difícil describir esa calidad, cuando es tan abrumadora lanzamiento tras lanzamiento, pues la banda liderada por el impresionante batería Jamie Saint Merat, se supera tras cada trabajo, llegando a cotas de perfección que dejan boquiabierto a cualquiera. Porque aunque no te guste el metal extremo y la propuesta de los de Auckland sea difícil de digerir, y menos si no estás familiarizado con este tipo de música, te invito a que escuches “Stare into Death and be still” (Debemur Morti, 24/04/2020) y juzgues por ti mismo y de manera objetiva, para opinar y poder decir con propiedad si lo que ejecuta este trío trasciende etiquetas y géneros y es más que simple “ruido”.

Explicar el sonido de los neozelandeses es harto complicado. Más allá de las comparaciones con los mencionados Gorguts por su estilo técnico, o Deathspell Omega por su “vanguardia”, creo que en este último disco también podemos encontrar toques de bandas como Esoteric o Dolorian, e incluso en algún momento me vino a la mente una banda que no tiene absolutamente nada que ver, los alemanes gótico-metaleros Flowing Tears, sobre todo su primer disco “Jade”, porque Ulcerate han incorporado “melodías” y más guitarras limpias de lo habitual, que han dotado de un aire más triste a sus composiciones, cosa que hacían estos alemanes, pero repito, nada tienen que ver, es sólo una impresión mía muy alejada en cuanto a estilos, si bien es cierto que lo de Dolorian y Esoteric lo veo claramente. Porque las atmósferas de este trabajo editado por el muy interesante sello francés, se nutren de otros ambientes, que enriquecen los que ya de por sí utilizaban Saint Merat y compañía.

En un ejercicio “sinestésico-musical”, diré que los paisajes que Ulcerate dibujaban en sus discos siempre han sido de una gama de grises y ocres apagados. Por encima de todo se vislumbraban panoramas muy apocalípticos, atmósferas tremendamente abrasivas e incómodas, que te colocaban en la antesala del peor de los finales. Sus canciones daban esa sensación de que estaban anticipando un cataclismo en el que toda vida iba a desaparecer de una manera horrible, o al menos esa era mi impresión cuando los descubrí con su tercer LP “The Destroyers of All” (Willowtip Records 2011). Pero todo este ambiente lo percibía como algo a una escala casi cósmica, en la que el ser humano no es más que una mota de polvo insignificante en el vasto universo. Básicamente sus discos me parecían la banda sonora de una dantesca imagen, donde un colosal agujero negro acaba engullendo toda la existencia. Sin embargo, la escala ciclópea que me evocaban, poco a poco ha ido reduciéndose a un nivel más íntimo, por decirlo de alguna manera, y si antes me podía sentir como un diminuto astronauta presenciando en el vacío el final de todo lo que existe, con “Stare into Death and be still” me siento como un “psiconauta”. Alguien que viaja por su propio universo interior y que presencia como se desgarra toda su realidad, se descompone todo su ser y toda su psique, viendo reducida su consciencia a una inmisericorde nada. Pero siempre desde una perspectiva no beligerante, sin agresividad como tal, y me explico con esto. Ulcerate es una banda de metal extremo y obviamente suena agresiva y bestia, pero no suena malvada a pesar de su oscuridad. Trascienden lo mundano y están en esa liga de bandas que, como por ejemplo Meshuggah, suenan contundentes, bestias, oscuras, pero no invitan a la violencia o la agresión per se, llegando a un punto en el que escuchar su música casi puede derivar en un trance o una experiencia introspectiva muy intensa. Un viaje muy particular donde hasta incluso dentro del caos que parecen predicar, hay paz, en un ejercicio de catarsis que resulta casi tranquilizador.

Y es que el caos es cada vez más controlado. De hecho siempre lo fue, pero con este último álbum, lo demuestran del todo. Si bien las iniciales “The Lifeless Advance” y “Exhale the Ash” pueden recordar a los Ulcerate de trabajos anteriores, donde existe esa sensación sónica un tanto confusa, vemos más “control”, siendo aún los dos cortes más extremos. Inicios abrasivos, pero con cierta “melodía”, aunque con timidez todavía en explorar arreglos más amables en las guitarras de Michael Hoggard, si bien más adelante se soltará sin pudor como ya escucharemos. La gutural voz de Paul Kelland va a ser un elemento musical más, dotando de más oscuridad a la música, ya que con la cantidad de reverb que lleva, se hace cavernosa y le da un punto más amenazante y menos humano si cabe, además de que su bajo es de lo más poderoso que he escuchado jamás en las 4 cuerdas, llevando una distorsión o fuzz o yo qué sé, que lo hace gigante, llenando cualquier hueco que puedan dejar las guitarras de Hoggard, más dedicadas a las atmósferas. Y, por encima de todo, Jamie Saint Merat. Nunca recibirá el reconocimiento que merece el que probablemente sea uno de los mejores baterías de la historia del metal extremo (y en general). Describir y remarcar el inacabable arsenal de recursos de este hombre a las baquetas es como querer abarcar la inmensidad del cosmos. No tengo palabras, aunque intentaré escribir algo acerca de ello. Porque de verdad, haceos un favor y buscad en Youtube “Jamie Saint Merat drum playthrough”, especialmente los “drum/album tracking” y contemplad el inconmensurable talento de este baterista. Sed testigos (como dirían en Mad Max: Fury Road, que viene muy al caso quedando todo en Oceanía) de cómo mimetiza redobles imposibles con blast beats a velocidades absurdas, cómo pasa de dobles bombos en plan ametralladora a utilizarlos de manera inteligente y pegadiza rítmicamente, cómo juega con los platos y las intensidades, pasando de avasallarte a la calma con dinámicas que entran suaves como el terciopelo y cómo utiliza los silencios, porque sí amigos, el silencio también es música y Jamie lo utiliza tan eficazmente como los blast beats. Por si esto fuera poco, comentar que no sólo despliega toda la artillería en su instrumento, sino que además se encarga de la producción, mezcla y masterización, con un sonido orgánico y natural, ya que es de los pocos baterías extremos que se niega a usar triggers regularmente o a editar en exceso lo que hace. Y, poniendo la guinda al pastel, también se encarga del diseño, siendo la portada de este último trabajo, el artwork más artístico de todos los que ha hecho hasta ahora y que, aunque parezca que no por la elegancia del mismo, es el que mejor empasta con la propuesta sonora que tienen.

A principios de marzo de 2020 (terrible fecha...) Debemur Morti subía el primer adelanto, curiosamente el que da título al disco, y tercero en el orden de las canciones que lo componen y sólo con esa canción se postularon claramente a mejor disco de aquel año. En este corte ya vislumbramos que Ulcerate abrazan nuevos elementos con su inicio lento, arrastrado y groovy, aunque luego se lancen a los blast beats y varíen ritmos como suelen hacer, pero incorporando elementos del doom y casi por primera vez, guitarras con gancho, riffs reconocibles que repiten y te atrapan. Ocurre algo parecido con “Inversion”, que tras su contundente inicio y la utilización muy musical del doble bombo, insisten de nuevo con fraseos más “pegadizos”. Los cambios de tiempo y la variación de ritmos hacen que este tema me resulte muy inteligente a nivel estructural y que sea uno de mis favoritos.

Las guitarras limpias hacen acto de aparición en el inicio de “There is no horizon”, un tema más atmosférico y donde encontramos mayor contención y menos blast beats, pero a cambio, Saint Merat nos da un gran trabajo con los platos, algo que rivaliza con su compañero de gira Darkside de Mgla (¡menudo duelo a los parches vamos a presenciar!). La canción es muy poderosa y tiene un final melódico, siempre hablando desde el punto de vista de las melodías que practican Ulcerate. Melodías que también encontramos en la parte final de “Visceral Ends”, ya que hay un arreglo de guitarra, ahora ya sin timidez, que suena melancólico y desesperanzador. Igualmente el inicio del corte suena oscurísimo, y utilizan recursos como el palm mute, algo poco habitual en Hoggard y por supuesto Jamie se luce, esta vez en los ritmos lentos.

Y es que todo lo que diga de la maestría de Saint Merat en la batería se va a quedar corto, porque destaca en todos los cortes y en algunos como “Draw into the next Void” es magistral por su variedad y originalidad, y donde casi al final encontramos el típico ritmo ¾ del vals. Un vals infernal diría, a pesar de que el tema también ha tenido partes limpias ciertamente melódicas. Pero si queremos encontrar una canción que condense todos los elementos de “Stare into Death and be still” en un solo corte, ese es “Dissolved Orders”. Aquí es donde decía que encontraba la influencia de los fineses Dolorian, con esa oscuridad inicial. Donde encontramos melodías dentro del caos y donde nos llevan de viaje con unos riffs tremendos. Además es el único tema con videoclip del grupo, que visualmente refleja a la perfección lo que Ulcerate transmiten con su música.

Que nadie piense que los neozelandeses son sólo un grupo donde vamos a encontrar a un batería sobrehumano desplegando blast beats sin parar mientras las guitarras y el bajo sueltan riffs y desarmonías caóticas ausentes de melodía, como alguno podría pensar escuchando especialmente algún momento de sus primeros trabajos. La banda de Auckland ha madurado a pasos agigantados trabajo tras trabajo y han aprendido a componer y ejecutar su sonido de una manera sumamente inteligente. Más interesados en evocar que en agredir, su música es más introspectiva de lo que a primera escucha se podría pensar y “Stare into Death and be still” lo demuestra con creces, siendo para un servidor, el mejor disco lanzado en 2020 con diferencia abrumadora sobre todos los demás. Porque Ulcerate a veces parece que no sean de este planeta, y no sólo Jamie Saint Merat, sino todo el conjunto que ofrecen es una experiencia imperdible en disco por su intensidad y calidad y, en directo, esa intensidad, esa abrumadora abrasión sonora, esa desesperanza en gama de grises y óxido, debe ser una aventura digna de experimentarse.

Mgla Y Ulcerate Nos Aplastará A Finales De 2022.

Viernes 2 de diciembre 2022
Sala Changó (Madrid)
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Sábado 3 de diciembre 2022
Sala Apolo La(2) (Barcelona)
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