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Reseña: Sepultura 'Quadra'

Reseña: Sepultura 'Quadra'

Sepultura son los culpables de que me adentrara en terrenos más extremos en esto del metal, cuando era un adolescente. Creo que a muchos os pasó igual. En mi caso, ya estaba bastante metido en el thrash metal, siendo prácticamente un niño, y aunque quería escuchar cosas más extremas, era reacio a las voces agresivas, que no tenían melodía o no estaban mínimamente “cantadas”. Los brasileños abrieron la caja de pandora y, a raíz de escucharlos, me adentré sin temor en las vertientes más oscuras y extremas de este tipo de música. Es más, como dato personal, la primera camiseta de un grupo que me compré, fue de Sepultura, bastante macarra además, cosa que no gustó demasiado en casa, ya que aún era un jovenzuelo. Las cosas han cambiado bastante y ahora nadie se escandaliza por la ropa que lleves o la música que escuches (o quizá sí...), pero lo que sí cambió drásticamente en 1996 fue la formación de la banda...

Ríos de tinta se han escrito sobre la salida de Max Cavalera (y años después la de su hermano Igor). Polémicas, cruces de declaraciones y ahora, con las redes sociales, un montón de gente que se cree dueña de las bandas que escucha, han vertido muchísima mierda sobre el cuarteto ahora comandado por Andreas Kisser. Pero la realidad es que el citado Kisser a la guitarra, Paulo Jr al bajo y Derrick Green a las voces, son los miembros más longevos de la agrupación. Le pese a quien le pese, el muy criticado D. Green lleva ya la friolera de 24 años como vocalista, literalmente el doble que Max. Creo que muchas veces nos perdemos cosas buenas por no asimilar que la vida sigue y aceptar que eso tan de moda que es el “hate” en redes no aporta absolutamente nada positivo. Porque tanto Sepultura sin los hermanos Cavalera, como dichos hermanos, han continuado haciendo música y, aunque inicialmente tras la separación, no facturaran sus mejores trabajos, sí han ido haciendo cosas convincentes en general y, en el caso de los actuales Sepultura, han llegado a facturar buenos álbumes, bastante infravalorados, y con “Quadra” se sacaron de la manga uno de los mejores discos de toda su historia, a la altura o incluso superando -y aquí puede haber polémica- a alguno de sus clásicos.

El 7 de Febrero de 2020 Nuclear Blast editaba el 15º LP de los actuales residentes de Sao Paolo. Mala fecha por lo que se avecinaba. Y creo que eso fue un factor negativo que hizo que algunos no apreciaran “Quadra” como merecía, y yo me incluyo. Tardé en echarle una buena escucha y quedé muy impresionado por lo que sonaba en mis auriculares. Pero me voy a remantar primero a hace unos cuantos años, porque he nombrado a todos los miembros actuales, menos a uno...

Estábamos unos cuantos amigos en un festival, minutos antes de la actuación de los protagonistas de la reseña, en mi caso, hablando con un colega que toca la batería, y éste me decía que Igor Cavalera era irremplazable. Entendía su argumento y hasta lo compartía, pero le dije que acababa de entrar un chaval en el grupo que era muy bueno y que era mejor esperar a ver el bolo para juzgar si estaba a la altura. Pues el concierto fue una locura. Como locura fue lo que ese jovenzuelo de no sé ¿20 años? hizo en aquel momento. Eloy Casagrande es una de las mejores cosas que le ha pasado a los creadores de clásicos como “Arise” o “Chaos AD”, y no hace falta que lo diga yo, porque es un hecho que ahora mismo es uno de los mejores baterías de metal del mundo y en “Quadra” lo demuestra ¡y de qué manera!

Aparte de la batería, que brilla en absolutamente todas las canciones en las que suena, hay muchos otros factores que hacen que este último trabajo de estudio -no contamos “Sepulquarta”- sea de los mejores que han editado hasta la fecha. Cuando “Isolation” empieza ya vemos que el apostar por el riesgo e ir a lo grande va a ser una constante durante todo el disco. La percusión inicial, el toque psicodélico, la orquestación oscura... todo anuncia algo épico y cuando empieza la tralla, muy thrash/death, te vuelan la cabeza. Un comienzo totalmente demoledor, que cuando baja la velocidad, abraza la oscuridad con esos coros grandiosos y después despliega un lado prog con unos solos y unos cambios de ritmo bastante técnicos. Y esto es sólo el comienzo, pero resume muy bien la tónica del álbum.

“Means to an end” da rienda suelta a la complejidad y poderío rítmico de Eloy Casagrande, contagiando a Derrick Green en cuanto a ese poderío, ya que se gasta unos guturales y una agresividad tremenda. Pero de nuevo, tenemos momentos progresivos, muy bien elaborados, solos técnicos, ya que Andreas Kisser se sale en sus tareas a la guitarra, y muchísima intensidad. Porque “Last Time” también es un tema súper intenso, que tras un tapping inicial se lanza a la tralla pura y dura, para calmarse momentáneamente y entrar de nuevo esos coros que podrían haber firmado los mismísimos Dimmu Borgir, Septic Flesh o los israelíes Orphaned Land, con la salvedad de que Casagrande va variando ritmos como si no costara y que Kisser demuestra que es un guitarrista muchísimo mejor de lo que mucha gente piensa. Y si hay algo que mola mucho es que apuestan por el riesgo, pero sin dejar de lado elementos que han estado ahí durante su carrera, como el inicio tribal de “Capital Enslavement” y sus aires orientales/arabescos y la influencia del hardcore que tantas veces han abrazado sin complejos.

Tras tanta caña sin descanso “Ali” baja un poco las revoluciones, pero no la energía. Un tema inicialmente más sombrío gracias al bajo de Paulo Jr, pero en el que de nuevo hay una estructura complicada y laberíntica. Igualmente complejo es el ritmo entrecortado de “Raging Void”, que nos regala un estribillo más identificable y melódico que en los cortes anteriores, como melódico también es el solo de guitarra, más allá de los efectos con aires psicodélicos que suenan. Llevamos 6 canciones y no bajan la calidad y la potencia en ningún instante, con grandes momentos muy destacables, pero por si esto fuera poco, llegamos al que para mí, junto con los temas de apertura, es uno de los mejores cortes de “Quadra”. “Guardians of Earth” comienza con una guitarra acústica, algo que tampoco es ajeno a otros trabajos del grupo, pero en esta ocasión van un poco más allá. Un cruce entre Sepultura y Opeth podríamos decir, que se corona con unos coros angelicales, que son la calma antes de la tormenta, porque la agresión sonora entra como martillo pilón golpeando tu cráneo y lo que menos espera uno es que tras semejante desfile de recursos la canción siga cambiando, serpenteando, oscilando entre la épica de los coros que vuelven a aparecer, dobles bombos bestiales que mutan a un ritmo “shuffle”, un Derrick Green que de nuevo tontea con las melodías y vuelta a empezar con toda la grandiosidad. Hace años habría pensado que era imposible que Sepultura firmaran una composión así y ahora lo celebro enormemente.

Con “The Pentagram” llegamos al primero de los dos temas instrumentales, algo también habitual en discos de los brasileños. Con la salvedad de que éste tiene momentos que rozan el death metal, no exento de melodía, sonando, en mi opinión, bastante “nórdico”. El segundo sin voces es el que da título al disco y, en este caso, encontramos de nuevo guitarras acústicas que el “eternamente joven” guitarrista brasileño ya ha utilizado en otras ocasiones, aunque esta vez con un aire mucho más clásico y cierto tono amezante. Es un buen anticipo al corte más largo del disco “Agony of Defeat”, probablemente el más arriesgado. Es el más melódico, Green de hecho utiliza voces limpias, y además tiene una construcción de ambiente muy bien trabajada. Un tema bastante épico, que considero todo un acierto y que, a pesar de ser el de mayor duración, se me hace cortísimo. Una muestra más del tino de Sepultura con “Quadra”, arriesgando y haciendo que todo suene mucho más fresco y variado de lo que muchos esperarían.

Me salté “Autem”, que quizá podría recordar más a la época del “Roots” en un principio, pero como el resto de composiciones, la estructura va mutando, caen unos cuantos blast beats incluso, y a pesar de eso volvemos a tener al gigante vocalista de Clevaland demostrando que es versátil, alternando registros más melódicos sin dejar de ser agresivos, con sus gritos rasgados clásicos. ¡Y de nuevo Kisser haciendo de las suyas! Entre las barbaridades de Casagrande detrás de la batería y los solos de Andreas, el disco ya merece la pena muchísimo, porque están, diría que sin ninguna duda, al mejor nivel de toda su carrera. Sin desmerecer a Derrick Green que también está espléndido con su poderosa voz y que en “Fear, pain, chaos, suffering”, comparte protagonismo con la invitada Emmily Barreto, cerrando este último trabajo de Sepultura de manera más melódica, pero sin dejar de crear ciertos momentos un tanto oscuros.

“Quadra” es el mejor disco de Sepultura en muchos años y no me tiembla el pulso si escribo que la está a la altura de los clásicos de su carrera o incluso los supera. Porque yo soy el primer sorprendido al escuchar una obra tan soberbia, que no esperaba y menos de esta manera, arriesgando, mostrando un lado más experimental, virtuoso y progresivo, y conjuntando muchísima intensidad con una épica grandiosa (y quizá inesperada), donde brillan los coros y las orquestaciones, los momentos psicodélicos, pero sobre todo ese loquísimo despliegue de recursos del que Eloy Casagrande y Andreas Kisser hacen gala durante todo el trabajo. Disco recomendadísimo, igual que recomendadísimo es el directo que tienen, así que yo no dudaría en ir a sus próximos bolos en nuestro país.

Sepultura nos visitarán en noviembre de 2022.

Miércoles 9 de noviembre 2022
Sala But (Madrid) (Barcelona)
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Viernes 11 de noviembre 2022
Sala Totem (Villava, Pamplona)
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Sábado 12 de noviembre 2022
Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
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Aquí puedes ver más información.

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